Ruta: Los Caminos de "Doviderus", Príncipe de los Cántabros

Ruta: “Ermita rupestre de San Guillermo y Mirador”

  • Longitud: 650 m aproximadamente desde la Fuentona.
  • Tiempo estimado: 15 minutos.
  • Dificultad: baja (buen camino).

La subida a la ermita de San Guillermo y al Mirador, es obligada para todo aquel que visite nuestra Villa, apta para todas las edades. Se asciende por un camino entre pinos que comienza en la Fuentona, rebasado el parque infantil.

Ermita de San Guillermo:

Eremitorio rupestre del siglo X en el cual la tradición popular en el entorno de Peñacorada mantenida durante 1000 años, afirma la presencia de un monje huido de las aceifas musulmanas en la llanada Leonesa. Nuestro patrón San Guillermo continuador de la tradición  de anacoretas en Peñacorada, hizo en esta cueva vida de ermitaño en el siglo XII, para pasar luego a renovar el monasterio de Santa Juliana al este de Peñacorada, que a su muerte pasó a llamarse de San Guillermo. El pueblo de Cistierna sube a la gruta cada 28 de mayo para honrar a su santo patrón, son 500 años de tradición documentada y que los Cisterniegos conservan como una de sus principales señas de identidad.

El eremitorio consta de dos partes bien diferenciadas: un abrigo natural bajo un raigón de caliza que parece haber sido agrandado separando las diaclasas de la caliza por presión y al fondo una cámara en alto del todo artificial, excavada en la pura roca, con un techo que busca la forma abovedada. En las paredes este y norte se han practicado repisas que pudieron servir de tosco altar, sobre todo la orientada al este. La ermita luce un hermoso retablito barroco de fines del XVII que realza la imagen de San Guillermo, escultura tallada en madera de gusto popular pero digna y contemporánea al retablo, ambos restaurados recientemente. El acondicionamiento del entorno de la ermita y el grandioso paraje que la circunda, constituyen a este lugar como un extraordinario ámbito natural, al que cada día acuden más turistas para disfrutar de la paz y salutíferas aguas surgidas de las entrañas de Peñacorada, lugar mágico y misterioso como pocos, en el permanecen sin duda todas esas virtudes practicadas por el santo durante una vida de renuncia y sacrificio, aquellos que lo visitan una vez, repiten. Desde el mirador sobre la gruta existe una de las panorámicas más interesantes de Cistierna y la Vega del Esla. En los años 90 se ubicó aquí una gran cruz procedente del desaparecido colegio de las Madres Dominicas.

Ruta: “El Murrial, antiguo Castillo de Cistierna”

  • Longitud: 1,3 km aproximadamente.
  • Tiempo estimado: 1 hora.
  • Dificultad: baja.

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Video Ruta El Murrial

Damos comienzo a la ruta en la plaza del ayuntamiento, en dirección a la iglesia de Santa María erigida en el año 1120 por el clérigo Pedro Velaz, seguimos por la calle San Guillermo hasta la residencia de ancianos. Desde aquí tomamos el camino ubicado en la margen derecha del arroyo y valle de Aguasalio, dejamos a nuestra derecha Peñacorada mojón suroeste de la Cantabria histórica. Aguasalio y Peñacorada son nombres antiguos con radical indoeuropeo que alude al agua.

El camino por el que discurre la ruta tiene trazas de ser antiguo, en el se observan restos de enlosado original, muros de contención en la parte alta, obra de alcantarillado y marca de la caja en el tramo final.

La diversidad de la flora es patente en la presencia de vegetación asociada a la ribera con especies como chopos, alisos, salgueras y rosales silvestres.

Un pinar de repoblación de la especie Pinus sylvestris nos acompaña en nuestro recorrido hasta casi la cumbre del Murrial dónde se encuentran las ruinas del castillo de Cistierna.

El sonido del agua en el cercano arroyo acompaña al caminante gran parte de la subida, acercándonos al lugar de su origen, la cueva de la nevera, dónde una cascada surge entre el pinar, caudalosa y llena en los meses lluviosos de primavera y otoño. La Cueva de la Nevera es un lugar agreste y misterioso con leyendas que nos hablan de viejos tesoros que se ocultan en Peñacorada.

En la base de la cascada de Aguasalio acometemos el último tramo del camino que nos dirige a la cota más alta del Murrial, aquí la vía se presenta con fuertes muros de contención y restos del enlosado primigenio.

CASTILLO DEL MURRIAL

Grandes derrumbes nos salen al paso en la corona de la mota que ocupó el antiguo castillo de Cistierna. En su cara norte aún son reconocibles restos de la muralla  y del foso que  circundaba la fortaleza. Las mejores y más grandes piedras de dichos muros forman hoy día parte de numerosos edificios del pueblo viejo de Cistierna.

Desde esta eminencia vemos al sur la ribera del Esla, a nuestros pies y al oeste la Jagariz y la cueva del Elefante, abajo en la vega que rodea al Murrial vemos los restos del pasado minero de la comarca, naves industriales de Vega Mediana y escombreras de carbón pendientes de una futura rehabilitación. Al norte el castillo de Aguilar, el castro de Vegamediana, el castillón de Fuentes y el macizo de Pico Moro.

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Ruta: “El mirador de los Rejos”

  • Longitud: 4,5 km aproximadamente.
  • Tiempo estimado: 2 horas.
  • Dificultad: baja-media.

Para ascender al mirador de los Rejos lo podemos hacer por el mismo camino que subimos al Murrial o también por el camino que sale desde el Barrio de la Casilla, pero es más cómodo y seguro hacerlo por el primero, es decir, subiendo por Aguasalio, porque así se evita el tráfico rodado de la carretera nacional.

Desde la Residencia de Ancianos se toma el camino junto al reguero de Aguasalio hasta la cueva de la nevera y de allí se continúa hasta salir del pinar. A mano derecha se toma el antiguo camino a la Mata de Monteagudo. Es un trayecto cómodo y sin grandes pendientes hasta llegar a una subida justo donde el pinar de repoblación da paso a un bosque de haya sin transición. Este es uno de los hayedos más al sur de la Cordillera Cantábrica, podemos admirar hayas más que centenarias algunas hendidas por el rayo y aún sorprendentemente vivas.

Continuando por el camino se llega a una bifurcación señalizada, a la derecha se toma el camino de ascensión a Peña Corada y a la izquierda el del mirador de Los Rejos. Primero hay un tramo de bajada y después continúa la subida, a tramos entre pinar y a tramos entre robledal. Al final del camino se observa un bloque de calizas y en la cumbre el mirador. Este es un lugar conocido por la belleza de sus panorámicas, al norte el valle del Esla hasta el murallón de Pico Moro, al oeste el Valle de Sabero, con las ruinas industriales de la minería, al este la vertiente norte de Peña Corada, con sus hayas, robles y el pueblo de Fuentes y al sur Cistierna con la vega del Esla, antiguo Astura, frontera natural de las tribus Cántabra y Astur.

Ruta: “Ascensión a Peña Corada”

  • Longitud: 7 km aproximadamente desde la Residencia de Ancianos.
  • Tiempo estimado: 5 horas.
  • Dificultad: media.

El macizo de Peña Corada articula una comarca bastante homogénea comprendida entre el Esla por el Oeste, el Tuejar y sus fuentes, afluente del Cea por el Este, al Sur el ferrocarril Hullero de FEVE La Robla-Bilbao y la zona Norte muy montañosa entre dos valles, el del arroyo de Peña Corada y del río Duerna que nace en los Mentales. Peña Corada es el gozne de unión de las cuencas del Cea y Esla en su curso alto.

Peña Corada preside con su altura máxima de 1.832 metros toda esta región. Es el macizo mojonero Suroeste de la Cantabria Histórica. En ella se inició la guerra de guerrillas descrita por los historiadores Floro y Orosio de los Cántabros contra Roma, lucha previa a la batalla campal de Bérgida. La huella de esta historia persiste en multitud de caminos empedrados de aquella época que suben hasta los castros entrañados en las zonas más inaccesibles de la sierra. La Edad Media nos dejó un paisaje fuertemente antropizado por los monjes que roturaron los montes e iniciaron la primera repoblación pasado el peligro musulmán. Los Concejos Montañeses aquí establecidos tuvieron en los usos comunales de montes, pastos y tierras de cultivo la fuerza necesaria para sobrevivir y oponerse a un feudalismo que siempre intentó desarticular a los Concejos y sus recursos vitales.

La primera subida a Peña Corada documentada fue descrita por Casiano de Prado en 1.845, geólogo afincado en el Valle de Sabero en la época de expansión de la minería.

La ascensión al pico más alto de Peña Corada es un atractivo para los amantes del montañismo y se puede decir que cada pueblo tiene su acceso. Desde la Mata por las Bodeguinas, desde Robledo pasando por la antigua abadía de San Guillermo, desde Valmartino por Ambosa, Collado de Lero y de aquí a Campo el Arca a través de camino antiguo. Y desde Cistierna por el antiguo camino que conducía a la mata de Monteagudo, Collado de los Ratones, Campo el Arca y desde allí cumbrear hasta el último pico, el más alejado de la localidad.